Trazabilidad física y datos: La fórmula de Amazóniko para transformar el residuo empresarial en activo reputacional


En el marco de la segunda edición de la Cumbre Latina por el Medioambiente Zero Waste 2026, el debate industrial migró de las declaraciones de buenas intenciones hacia la auditoría técnica de los procesos productivos. Uno de los dolores más agudos en la alta gerencia del continente es la opacidad en la gestión interna de materiales, un escenario donde las políticas de sostenibilidad suelen quedar archivadas en manuales corporativos mientras la operación diaria permanece inalterada.

Para resolver esta desconexión entre el papel y la práctica, Daniel Rodríguez Paredes, CEO de Amazóniko, expuso durante la entrevista en la Cumbre Latina una tesis que confronta directamente la gestión corporativa tradicional: "Las mayorías de estrategias de sostenibilidad empresarial no fracasan por falta de buena voluntad, sino fracasan porque solamente viven en el papel; en una política firmada, en un informe anual, en una charla, pero al día siguiente la organización opera exactamente igual".

Frente a este panorama, Rodríguez plantea que el residuo es la evidencia más honesta de la cultura de una organización. Bajo esta premisa, si una compañía no puede auditar físicamente qué genera, cuánto recupera y cómo participa su equipo humano, no posee una estrategia de sostenibilidad real, sino una declaración de intenciones. "Sin medición la sostenibilidad se queda solamente en un relato; con medición es evidencia", enfatizó el directivo, señalando la necesidad de que los datos y la automatización transformen la medición ambiental en activos reales y rentables para blindar a las compañías.

 La barrera del hábito automático en la cadena de valor

De acuerdo con el análisis presentado en la Cumbre, las estrategias ambientales fallan principalmente porque asumen que la información técnica o una charla anual son suficientes para modificar la conducta de los colaboradores. Sin embargo, el descarte de materiales es un acto automatizado que se ejecuta en segundos y que requiere un entrenamiento continuo. "El hábito se construye con repetición medida y acompañada. Por eso nosotros sí usamos la tecnología, no para reemplazar la cultura dentro de una organización sino para hacerla visible y entrenable", explicó Rodríguez.

La infraestructura desarrollada por Amazóniko aborda este problema mediante la combinación de diagnósticos analógicos en campo y el despliegue de una plataforma tecnológica que conecta a empresas, colaboradores, recicladores de oficio y transformadores en un único ecosistema trazable. El sistema mapea variables clave que van más allá del pesaje tradicional. "Medimos mucho más allá que los kilos que estamos recuperando; medimos participación, medimos frecuencia, medimos el interés de los participantes y por supuesto la calidad de la separación", detalló el CEO.

 Evidencia científica y valor real en la cadena

El esquema de trazabilidad física kilo a kilo no solo responde a exigencias normativas crecientes en Colombia y la región —como la Responsabilidad Extendida al Productor (REP) en envases y empaques—, sino que impacta directamente los indicadores de la cadena de valor. Al desviar los materiales del flujo que se dirige a los rellenos sanitarios, se mitiga la generación colateral de gases de efecto invernadero y se reduce la presión sobre los recursos naturales.

Al respecto, Rodríguez destacó la importancia de reconocer el valor intrínseco de cada material recuperado: "El residuo tiene un valor más allá de tener un valor transaccional y monetario. Es el valor que tienen al haber sido fabricado por la explotación de un recurso natural, y eso es un valor que tenemos que tener claro porque tiene todo que ver con esa huella de carbono". Asimismo, el modelo hace énfasis en la inclusión social, visibilizando y dignificando a los recicladores de oficio, quienes sostienen la base de la cadena productiva.

El primer paso es auditar

La conclusión técnica de la entrevista es contundente: en el entorno económico actual, los reguladores, inversionistas y consumidores exigen pruebas verificables y flujos de información transparentes. La medición rigurosa del comportamiento humano dentro de la infraestructura corporativa constituye el único mecanismo para mitigar riesgos y consolidar marcas coherentes.

"Nuestra invitación a las empresas es que dejen de ver la sostenibilidad como un documento archivado y la empiecen a vivir como una cultura medible que se practica desde adentro, se extiende al hogar de su gente y se demuestra con datos. En Amazóniko realmente creemos en la construcción de un mundo nuevo con los mismos materiales", concluyó Rodríguez.

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