América Latina se consolida como una de las regiones más dinámicas del mundo en comercio digital. Con más de 300 millones de consumidores digitales y el teléfono móvil como eje principal de las transacciones, se proyecta que para 2030 los pagos digitales representen cerca de dos tercios de las transacciones de comercio electrónico y casi la mitad de los pagos en puntos de venta. Sin embargo, a pesar de este crecimiento acelerado, muchas organizaciones enfrentan dificultades para capitalizar el valor real de estas tecnologías debido a un despliegue fragmentado.
La adopción de la tokenización en la región ha respondido históricamente a necesidades tácticas y puntuales, como la prevención de fraudes, la mejora en las tasas de autorización y el cumplimiento normativo. Esta implementación por casos de uso aislados genera complejidades operativas para escalar, baja calidad en la gestión de datos y fricciones en la integración con sistemas legados, impidiendo que las empresas consoliden una arquitectura de pagos unificada
De la adopción táctica hacia una arquitectura centrada en tokens
Para superar estas limitaciones operativas, el mercado avanza hacia un modelo token-centric, donde la tokenización deja de ser un parche de seguridad para convertirse en la infraestructura base del ecosistema de pagos. Este enfoque estructural permite gestionar transacciones de forma consistente a través de múltiples canales, mejorando la escalabilidad, el rendimiento y la gestión del ciclo de vida de los datos en tiempo real.
Según un estudio realizado por la consultora Forrester y comisionado por la firma de tecnología y seguridad Thales, el ecosistema regional enfrenta tres desafíos críticos en esta transición:
- Adopción táctica prevalente: La mayoría de las empresas limita el uso de tokens a responder a exigencias puntuales de fraude o regulación, lo que acota su impacto estratégico.
- Brecha de madurez y complejidad: Solo el 34% de las organizaciones en América Latina alcanza niveles avanzados de integración, frenadas por la falta de talento especializado y la rigidez de sus sistemas tradicionales.
- Dependencia de alianzas especializadas: El 76% de las organizaciones reconoce que requiere de socios tecnológicos para operar y escalar sus procesos de tokenización de manera eficiente.
