La llegada de las terapias CAR-T a Colombia: un hito para la medicina regional

DR. Juan Alejandro Ospina Idárraga, Coordinador de Hematología del Instituto Nacional de Cancerología (INC) 2026.

En la oncología moderna, el verdadero punto de dolor para los especialistas y pacientes ha sido la falta de especificidad en los tratamientos tradicionales. La quimioterapia y radioterapia, aunque efectivas en muchos casos, funcionan como herramientas de amplio espectro que afectan tanto a células malignas como a tejidos sanos, generando una toxicidad considerable. Esta falta de precisión no solo debilita físicamente al paciente, sino que representa un desafío estratégico para los sistemas de salud que buscan optimizar recursos y resultados.

Este desafío es particularmente crítico en pacientes con neoplasias linfoides de células B, donde la resistencia a los fármacos convencionales deja pocas opciones de supervivencia. Ante esta necesidad, surge la urgencia de soluciones que no solo traten la enfermedad, sino que reprogramen la respuesta biológica del paciente para combatir el cáncer desde su propia raíz genética. La industria farmacéutica y los centros de investigación regionales están volcando su atención hacia terapias que actúen como "medicamentos vivos".

La respuesta a este problema llega a través de la medicina personalizada de vanguardia. Las terapias de células T con receptores quiméricos de antígenos (CAR-T) representan un cambio de paradigma, donde el sistema inmunitario del paciente es entrenado para identificar y destruir objetivos específicos con una precisión sin precedentes. Como bien señala el Dr. Juan Alejandro Ospina Idárraga, esta transición es fundamental para el futuro de la salud pública: "Tenemos que prepararnos para cambiar, prácticamente, toda la forma en la que vemos la medicina, porque estos pacientes van a ser pacientes muy diferentes a los que habitualmente hemos visto".

Cómo funciona la terapia: ingeniería al servicio de la vida

Para comprender el alcance de esta tecnología, es necesario desglosar el proceso de modificación genética que permite a las células del cuerpo convertirse en rastreadoras de tumores. Según explica la American Cancer Society, la terapia consiste en extraer linfocitos T (células del sistema inmunitario) de la sangre del paciente para ser alteradas en un laboratorio especializado. Allí, se les añade un gen con un receptor específico —llamado receptor quimérico de antígenos o CAR— que les permite adherirse a proteínas determinadas de las células cancerosas.

Una vez que estas células han sido cultivadas y multiplicadas en grandes cantidades, se reinfunden en el torrente sanguíneo del paciente. A diferencia de un fármaco químico que se degrada con el tiempo, estas células modificadas tienen la capacidad de persistir en el organismo, actuando como una vigilancia constante que puede reconocer y atacar el cáncer si este intenta reaparecer. Este mecanismo de "memoria biológica" es lo que permite alcanzar tasas de remisión antes impensables en casos refractarios.

El proceso requiere una logística de alta precisión y un control de calidad riguroso en cada etapa, desde la aféresis inicial hasta la administración final. Al ser un tratamiento autólogo (basado en las propias células del individuo), se eliminan riesgos de rechazo comunes en trasplantes de terceros, aunque introduce nuevos retos en la gestión de la respuesta inmunitaria post-tratamiento. Esta complejidad es la que define la frontera de la biotecnología aplicada a la medicina actual.

ACITAC: la alianza que lidera la innovación nacional

Colombia se prepara para entrar formalmente en la era de las terapias celulares mediante un esfuerzo colaborativo estratégico que promete transformar el ecosistema científico local. El Dr. Juan Alejandro Ospina, coordinador de Hematología del Instituto Nacional de Cancerología (INC), destaca que el país cuenta con un balance muy positivo gracias a la creación de ACITAC. Esta iniciativa representa la madurez de la infraestructura médica colombiana frente a las demandas de la alta complejidad.

Esta iniciativa es una alianza público-privada nacional que une fuerzas entre el INC y el Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud (IDCBIS). El objetivo central es desarrollar el primer estudio piloto en el país, denominado ACITAC 01, el cual marca el inicio de la producción local de estas terapias avanzadas bajo estándares internacionales. La soberanía tecnológica en la producción de vectores es uno de los hitos más esperados por la comunidad científica regional.

Este proyecto no solo busca validar la eficacia clínica, sino establecer el marco regulatorio necesario para que las terapias celulares lleguen a todas las instituciones del territorio nacional. Al utilizar el vector ARI-0001 (desarrollado por el Clinic de Barcelona), Colombia se posiciona como un referente en la implementación de tratamientos dirigidos al antígeno CD19. Este paso es vital para democratizar el acceso a la innovación y reducir la dependencia de mercados externos.

Un cambio en la cultura médica y hospitalaria

La implementación de las CAR-T en Colombia, prevista para iniciar formalmente en el segundo semestre de 2026, exige una transformación profunda en la arquitectura de los servicios de salud. Según el Dr. Ospina, este avance requiere que las instituciones se preparen no solo a nivel tecnológico, sino en la capacitación de su talento humano. La complejidad de estos pacientes demanda una vigilancia estrecha y una comprensión de una inmunología mucho más dinámica.

Los pacientes tratados con estas células presentan un perfil de inmunosupresión totalmente distinto al que los hematólogos han manejado históricamente con la quimio-inmunoterapia convencional. Esto implica que las unidades de cuidados intensivos y los servicios de hematología deben trabajar de manera integrada para gestionar complicaciones específicas, como el síndrome de liberación de citoquinas. La seguridad del paciente es el eje sobre el cual se construye la confianza en esta nueva tecnología.

Para el Dr. Ospina, el éxito de este modelo radica en la consolidación de equipos multidisciplinarios altamente entrenados en la prevención y manejo de eventos adversos. Estos avances en la materia fueron presentados recientemente en el Highlights of ASH in Latin America, un evento de la  American Society of Hematology realizado en apoyo de la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO). Este respaldo académico proyecta a la región como un núcleo de innovación científica aplicada que prioriza la excelencia clínica y el bienestar social.

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