México, el país que más rápido se calienta, también es uno de los que más rápido responde



Este 2025 dejó tras de sí un evento que los científicos pasaron años advirtiendo: el planeta ya cruzó, al menos temporalmente, la barrera de los 1.5°C de calentamiento que distintos tratados internacionales trataron de evitar.

México, por su parte, parece tomar peligrosamente la delantera: de acuerdo con un análisis publicado en febrero de 2026 por el Programa de Investigación en Cambio Climático y el Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, la tasa de calentamiento en nuestro país se ha casi duplicado desde inicios de la década de 2010: pasó de 3°C a 5.5°C por siglo.

Si esa tendencia se mantiene, el país alcanzaría un aumento de 2°C antes de que termine esta década, diez años antes que el promedio global.

"La aceleración del calentamiento observado modifica el horizonte de la política climática: tenemos menos tiempo para evitar daños mayores", menciona el comunicado del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático.

Pero el territorio mexicano no solo se está calentando más rápido que el promedio global, también enfrenta una creciente presión ambiental por la combinación de estos fenómenos climáticos con desastres provocados por la actividad humana. 

El más reciente es el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México, el cual inició en febrero, pero fue ocultado por el gobierno federal hasta que en marzo el impacto ya se extendía por 933 kilómetros de litoral, desde Tabasco hasta Tamaulipas, afectando playas, manglares, arrecifes y zonas de pesca. Un desastre imposible de no ver.

Sin dudarlo, los primeros en tomar acción fueron los ciudadanos, quienes se organizaron para iniciar labores de limpieza. Con el paso de los días, hallaron algunas especies víctimas del ecocidio y son quienes han documentado los efectos reales de un evento que intentó ser minimizado.

El activismo surgió en Veracruz y en otros puntos de los estados afectados; sin embargo, gente de otras partes del país también decidió sumarse, es el caso de Mariana Menchaca, especialista en ecología marina con experiencia en la protección de este ecosistema. Ella emprendió una colecta para reunir fondos y así, cruzar el país para apoyar con una iniciativa única: el cabello como filtro para el hidrocarburo

“En Veracruz está pasando algo muy fuerte, hay playas llenas de petróleo y animales que están muriendo, no podemos quedarnos viendo”, explicó en su página de recaudación “A la limpieza del mar en Veracruz”, colecta que forma parte de la página especial “Todos los días es el Día de la Tierra” que alberga iniciativas ambientales de todo el país en el marco del Día de la Madre Tierra (22 de abril). 

Con el dinero reunido, Mariana viajará a Veracruz para capacitar a personas y comprará los insumos para la elaboración de tiras de cabello que absorberán el petróleo del mar. Mientras ella atacará al problema de manera frontal, otras personas se hacen cargo desde otro frente: las afectaciones económicas derivadas de la contaminación. 

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), advierte que los efectos del cambio climático no solo dañan ecosistemas: profundizan la desigualdad y frenan el desarrollo. En cifras, el organismo alerta que habría una reducción del 6% en el PIB regional estimado para el 2030 si las políticas ambientales no cambian en América Latina. 

Sin embargo, en algunas zonas, la población no puede pensar en el 2030: necesita comer hoy, tal como lo viven los pescadores de comunidades indígenas de El Mangal, una comunidad de Pajapan, al sur de Veracruz. 

En su nombre, la organización Migala Veracruz emprendió la recaudación “Acopio para localidades pesqueras por derrame de petróleo”, cuyos fondos estarán destinados a surtir de alimentos a las familias pesqueras para evitar que pasen hambre o sufran un desplazamiento forzado a causa de la pérdida de su actividad económica en la Laguna Ostión, enlazada por un brazo al Golfo de México. 

“Les pedimos a la ciudadanía que se pongan la mano en el corazón para apoyarnos; soy líder de 80 laguneros no reconocidos por el gobierno y, por lo tanto, sin apoyo. Hoy recurrimos a ustedes para recibir algo para nuestras familias”, es la voz de Epifanio Mayo Osorio, líder local de los pescadores. 

El agua, elemento crucial para la vida 

La sequía en las zonas áridas de país, que cubren cerca del 65% del territorio nacional, es un problema crítico agravado por el cambio climático, que afecta la disponibilidad de agua para 48 millones de personas, de acuerdo con el INEGI. Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León y Zacatecas son los más afectados, pero no son los únicos: En 2023, la comunidad de Logoche, enclavada en el altiplano semiárido de Oaxaca, vio cómo sus fuentes de agua se secaban.

Entonces, se convirtió en la primera comunidad mexicana en adquirir un sistema brasileño de captación de agua de lluvias, un proyecto impulsado por productores mezcaleros de la zona y que ahora pretende expandirse a todas las casas de la zona mediante la construcción de cisternas que les permitirán reunir 16 mil litros de agua y un sistema de filtrado para que sea útil para labores domésticas.  

“Es una zona donde no llueve, pero cuando llueve, llueve demasiado, entonces la capacidad de almacenamiento es demasiado buena”, explicó en un video del proyecto Perla Cecilia González, de Reforestemos México. 

Hoy, la organización Lluvia para Todos AC impulsa la colecta “Lluvia para Logoche - The Logoche Water Project”, para garantizar la construcción de estas cisternas que democratizarán el acceso al agua en esta comunidad oaxaqueña.  

Esta misma organización encabeza un proyecto similar en Tlamacazapa, en la sierra guerrerense limítrofe con Morelos. Allí también instalarán cisternas para que las personas dejen de comprar garrafones, la única forma en la que llega el agua a la zona, y así puedan destinar esos recursos a otras necesidades básicas. Esto será un hecho con la colecta “Ayuda a llevar agua a Tlamacazapa”

La falta de agua no es el único efecto de las sequías; los incendios forestales también lo son. Malinalco es una zona boscosa del Estado de México que cuenta con una superficie forestal de 10 mil 922 hectáreas de un total de 18 mil 628 de territorio, según datos municipales. Sin embargo, cada temporada de incendios deja cicatrices más profundas en este ecosistema, poniendo en riesgo la biodiversidad así como el abastecimiento local de agua.

La Comisión Nacional Forestal (Conafor) advirtió en la Reunión Nacional de Protección Civil que, según la estadística histórica, los incendios en el mundo son cada vez más agresivos en intensidad y severidad,  por lo que este 2026 se prevén condiciones meteorológicas adversas en el país que podrían provocar una temporada de incendios más agresiva que en 2025, cuando se registraron 7 mil 16 incendios forestales que afectaron un millón 230 mil 212 hectáreas.

La Fundación Comunitaria de Malinalco A.C., busca reunir fondos para estar listos con antelación para combatir los incendios que pudieran afectar la zona y reforestar aquellas que están devastadas mediante la colecta “Salva los Bosques de Malinalco”, la cual surtirá de equipo necesario a los guardabosques locales que año con año arriesgan su vida como primeros respondientes en los incendios forestales. 

La fauna necesita de los rescatistas 

Las especies mexicanas también sufren los efectos del cambio climático, la deforestación y la escasez de agua por lo que también forman parte de iniciativas mexicanas: En Nayarit, Javier Ramírez se dedica a la conservación del jaguar, cuyo hábitat ha sido invadido por ganaderos que, ante la pérdida de ganado en garras de este felino, lo remedian asesinándolo. 

Este animalista ha destinado más de medio millón de pesos en acciones orientadas al monitoreo y resarcimiento de daños con ganaderos para evitar más muertes; sin embargo, hoy necesita del apoyo de la ciudadanía para seguir con su proyecto, que a la fecha cosecha frutos importantes: reducir de 10 a 3 las muertes de jaguares al año. Con la campaña “Ayúdanos a salvar a los jaguares de Nayarit” va por una reducción total de los envenenamientos. 

“En 2013 vi morir mi primer jaguar envenenado. La imagen de ese animal magnífico muriendo lentamente me marcó para siempre. Ese día decidí que tenía que hacer algo. Desde entonces, he trabajado directamente con ganaderos locales, llegando a acuerdos para pagar de mi propio bolsillo los becerros perdidos y así evitar represalias contra los jaguares”, narró en su página de recaudación. 

Al norte del país, en Sonora, miembros de Naturalia, una organización dedicada a la conservación de fauna silvestre como osos, castores y ocelotes de la Sierra Madre Occidental, carecen de un vehículo 4x4 que les permita transitar los sinuosos caminos de la zona para llegar a puntos donde su actividad es necesaria. 

Con el vehículo que planean comprar con los fondos de la colecta “Sin una camioneta, no podremos seguir protegiéndolos”, trasladarán el equipo que usan para sobrevivir dos semanas en medio del bosque para reforestación e investigación hecha por especialistas y estudiantes, un grupo social particularmente interesado en revertir el cambio climático. 

En Tamaulipas y Baja California, estudiantes de preparatoria con interesantes proyectos ambientales se preparan para la International Greenwich Olympiad (IGO) London 2026, una competición internacional de proyectos científicos, tecnológicos, de ingeniería, arte y matemáticas (STEAM), que busca fomentar la creatividad y la sostenibilidad. 

¿Cómo pasar del margen a la acción solidaria?

El cambio climático no es una amenaza lejana ni un problema de gobiernos: es una emergencia que ya está afectando ecosistemas y comunidades mexicanas enteras. Frente a la opacidad institucional y la inacción, la ciudadanía ha demostrado que no está dispuesta a esperar. Quienes desde el mar o el cerro defienden a la naturaleza necesitan recursos para materializar el rescate. 

GoFundMe reúne en una sola página las iniciativas verificadas de quienes ya tomaron acción: cada peso donado es un recurso real que llega a manos reales. Elige una causa, comparte esta historia, no te quedes al margen. El Día de la Madre Tierra no es una fecha en el calendario; es un recordatorio de que el tiempo pasa y que actuar hoy es la única forma de que mañana todavía haya algo que defender.

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