Doce acuerdos voluntarios y colectivos, enfocados a la conservación del agua en las áreas de influencia del Páramo de Chingaza y el Embalse de Tominé, fueron firmados por comunidades rurales de Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque, en el marco del proyecto denominado Incentivos a la Conservación, el cual fue desarrollado por la alianza público-privada constituida por la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía del Distrito de Bogotá y el fondo de agua Alianza BioCuenca, con el apoyo de sus socios, y aliados como la Fundación Santo Domingo y la Corporación Agua Somos.
El proyecto “Incentivos a la Conservación” inició hace tres años, tiempo en el cual, por medio de un trabajo técnico, ambiental y social, articulado con los diferentes actores del territorio que tienen relación con el recurso hídrico y con inversiones que superaron los $5.700 millones, permitió, entre otros, la gestión sobre más de 3.700 hectáreas estratégicas para el abastecimiento de Cundinamarca.
Durante este tiempo se canalizaron inversiones público-privadas para la protección de nacimientos de agua y bosques, restauración ecológica a través de siembra de especies nativas para la recuperación de la cobertura natural, la instalación de bebederos, tanques de almacenamiento, sistemas sépticos y el fortalecimiento productivo para el mejoramiento de las condiciones de la calidad de vida de las comunidades, teniendo presente el cuidado del agua como factor fundamental para la sostenibilidad.
“En este proyecto de articulación público-privada generamos impactos positivos y sostenibles en los ecosistemas clave para el agua en Cundinamarca y Bogotá. Los resultados confirman que este tipo de alianzas fortalecen la gobernanza e invitan a generar entornos de trabajo que articulan conocimiento técnico, trabajo social, competitividad local y desarrollo sostenible para las comunidades, además de la resiliencia climática de los territorios”, concluyó Adriana Soto, secretaria Distrital de Ambiente, en Bogotá.
La estructura de los acuerdos voluntarios y colectivos tomó como base la metodología del Programa MiPáramo, una plataforma de acción colectiva que articula actores públicos, privados, comunitarios y académicos alrededor de la protección del agua como eje de desarrollo, bienestar y sostenibilidad territorial. A través de esta metodología fue posible implementar los acuerdos bajo la modalidad de esquema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA).
“Este proyecto es un gran ejemplo de articulación institucional entre la Gobernación de Cundinamarca, el Distrito de Bogotá y la Fundación Alianza BioCuenca junto con sus socios y aliados - Fundación Santo Domingo, Bavaria, Postobón y Femsa-, las comunidades y la academia, para escalar el Programa MiPáramo en Cundinamarca de la mano de Agua Somos, el fondo de agua de Bogotá, impactando positivamente los ecosistemas y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades. Finalizando con significativos resultados en un exitoso balance de la acción colectiva entre lo público-privado por la protección del agua. Demostrando que esta es una plataforma exitosa replicable y escalable” explicó Silvia Catalina Rey, directora ejecutiva Fundación Alianza BioCuenca.
Los esquemas de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) son mecanismos económicos que fomentan la conservación y recuperación de recursos naturales mediante la compensación técnica, financiera y en especie a las personas o comunidades que realicen acciones de protección ambiental.
Gracias a los acuerdos se impactaron con PSA a 106 familias, propietarias de 116 predios que equivalen a 3.706 hectáreas donde se realizan acciones enfocadas en la conservación de estos predios. La inversión hecha en los incentivos entregados a las comunidades asciende a cerca de $1.700 millones.
“El proyecto de reforestación, cercas vivas y tanques para el agua, entre otros, me pareció muy favorable ya que muchas familias de mi vereda salieron beneficiadas, incluso de las veredas vecinas. Nosotros como comunidad también nos vimos favorecidos, ya que nos salió el proyecto para un encerramiento del cual se beneficiaron los niños de la escuela. Contamos con el apoyo para un cambio de las válvulas en los tanques de reserva, el cual alimenta a doscientas cincuenta familias. Contribuyendo así al saneamiento de los tanques y facilitando el manejo y el lavado de estos. Este proyecto abre las puertas a más comunidades para que se sigan vinculando y que puedan más adelante salir beneficiadas.” Aseguró Andrés García, representante de la comunidad y del acueducto Buenos Aires Bajo en el municipio de La Calera.
